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EPISODIO 6

 Marcelo sentado en el sillón de su despacho está pensando en Rosa del Viento: sus preciosos ojos color miel que con el sol parecían ámbar resaltando la luz cómo destellos que quedaron reflejados en su corazón. Su hermosa melena al viento y su sonrisa…una preciosa e hipnotizadora sonrisa que le hacía sonreír cada vez que se acordaba de ella. Marcelo le comentó la idea a Valentina de hacer un viaje antes de la boda ya que se encontraba un poco estresado. Europa fue el destino y París la capital elegida para descansar e intentar no pensar…lo que no quería olvidar.

EPISODIO 5

 Valentina está entusiasmada preparando todos los detalles de la boda y comprando multitud de cosas para la nueva casa. Marcelo está mal, está todo el día pensando en la última vez que vio a Rosa del Viento. Por un instante, tan solo por unos segundos hubiera sido el hombre más feliz del mundo recordando el beso que no se llegaron a dar, pero que lo siente verdadero, se imagina como si pasara de verdad y es feliz, recordando una y otra vez lo que pudo ser. Sentía todavía el calor del cuerpo de Rosa del Viento cerca del suyo cada vez que soñaba viviendo el momento de nuevo. Se lamentaba porque no le pidió el número de su celular y pensaba como podría volver a encontrarla. Vivía en una ensoñación constante y ni el trabajo le hacía olvidar, su deseo crecía con los días.

EPISODIO 4

 Al día siguiente caminando por la calle de camino a la empresa, en la misma esquina, vuelve a tropezar con una chica. Marcelo se quedó tan sorprendido al ver que era Rosa del Viento, que la agarró fuertemente y le dijo: - Está vez sí que no te escapas, dime, ¿cómo te llamas?: Ella levantó la cabeza y le dijo: -Me debo llamar tropezona porque es la segunda vez que nos pasa en este mismo sitio -¿Te acuerdas de mí? - le preguntó Marcelo entusiasmado -Si me acuerdo de ti, no te he podido olvidar desde el día que te vi. Los dos se miraron profundamente y juntaron sus cuerpos, justo en el instante que sus labios humedecidos se intentaban acercar apareció León y saludó a su hermano sin darse cuenta de la situación. Ella aprovechó para salir corriendo y perderse otra vez en el viento dejando su aroma de rosa.

EPISODIO 3

 Era el aniversario de la empresa. Llevaba ya diez años funcionando a pleno rendimiento. Estaba dedicada a las subastas de objetos de mucho valor: cuadros, joyas, antigüedades…y venta online. Marcelo la fundó junto con su hermano, León, empezando primero con un pequeño negocio con dos empleados y un ordenador, para ser lo que es ahora, un gran emporio con más de 10.000 empleados repartidos por todo el mundo, una facturación anual de millones de dólares y un patrimonio incalculable. “SEALION” Que así se llamaba la empresa significaba: mar de Marcelo y lion de León, en inglés. La fiesta fue un éxito. Marcelo dijo unas palabras a los asistentes, la gente aplaudió con entusiasmo. Todos le daban la enhorabuena a Marcelo mientras Valentina se aburría como una ostra y así se lo hizo saber a su prometido cuando por fin llegó a su lado: - ¡Me aburro cómo una ostra! -¡Perlas! Mis joyas favoritas -¡Todo lo tomas de broma y yo no estoy para risitas!

EPISODIO 2

 Valentina se estaba preparando para la fiesta anual de la empresa. Ella trabajaba de secretaria para Marcelo además de ser su prometida. -¡Hola, Marcelo! -¡Hola Valentina! – contestó Marcelo al celular. - ¡Llevo esperando así como media hora! ¿Es qué no vienes a buscarme ya? - Voy de camino, estoy llegando. Espérame en el portal, un beso, chao - ¡¡Está bien, besitos!! Marcelo iba en el auto y sólo le faltaba una calle por llegar, cuando de pronto, parado en el paso de peatones vio a ¡Rosa del Viento! Marcelo tocó el claxon pero ella siguió andando… - ¡¡¡Pensé que no llegabas nunca!!! Te has tardado mucho. -Perdóname Valentina, me retrasé en casa de mi mamá. Valentina se subió al coche, se dieron un beso y siguieron camino a la fiesta. - ¿Qué no me dices nada de lo bella que estoy? - Tú siempre estás preciosa Valentina y hoy especialmente.

EPISODIO 1

 Marcelo iba caminando por la calle en dirección a su casa, pensando en la multitud de cosas que tenía que hacer esa mañana. Cuando de pronto al girar en la esquina se tropezó con una chica. Ella se quedó también muy sorprendida y los dos después de unos segundos se echaron a reír. Marcelo le preguntó: - Oye, ¿Cómo te llamas? – y siguió hablando- Perdona no te vi. Eres una mujer muy hermosa, disculpa que hable tanto es que me quedé deslumbrado con tu belleza. No te pregunté si estabas bien del choque. No te he oído, ¿ya me has dicho tu nombre? Yo me llamo Marcelo, encantado. Él alargó su mano para recibir un saludo pero ella, sin decir ni media palabra, salió corriendo. - Oye, ¿Dónde te puedo encontrar? ¿No me has dicho tu nombre? Y entre la gente la muchacha desapareció como la espuma. Marcelo se quedó con su aroma, olía a rosas y desde aquel día la llamó: Rosa del Viento…